NOSOTROS...

 

De chica siempre soñaba con ser grande, casarme y tener hijos, Raúl quería ser chofer de ómnibus. Los viajes eran algo muy muy lejano, era para la gente que tenía dinero, no para nosotros. Lo máximo era ir, en vacaciones, a Colonia a la casa de los abuelos o a lo de la tía que vive una cuadra de la playa y pasear por el centro histórico de la ciudad. En el caso de Raúl, sus vacaciones eran venir a Montevideo desde Durazno de donde es oriundo.

Nos conocimos allá por el 2005 y nos casamos hace 10 años.Raúl se recibió de Licenciado en Economía (no es chofer de ómnibus) y yo trabajo como auxiliar contable en una empresa hace 16 años.No tenemos hijos, tampoco plata, pero viajamos. Aquello que parecía algo inalcanzable, aquello que creía que era solo para los que tenían dinero, no era tan así, se puede, si se quiere se puede, ¿cómo? con trabajo, con paciencia y con sacrificio, porque nada es gratis en esta vida.

El sacrificio es grande porque hay que trabajar, hay que ahorrar, hay que planificar horas y horas, hay que buscar precios, hay que coordinar fechas, hay que tomar decisiones que pueden afectar todo el plan y a veces también hay que ceder un poco. No todo es lindo, hay que priorizar, hay que reducir gastos innecesarios, hay que aprender a decir no a ese pantalón lindo que viste en el shopping pero que si lo compras (aunque tengas 3 o 4 más) son 50 o 60 dólares menos para el viaje, hay que ponerse las pilas y cocinar aunque no tengas ganas y estés cansado, porque no es opción pedir delivery 3 o 4 veces en la semana solo porque no te pinta cocinar, hay que tomar esa gran decisión de dar de baja el contrato de TV Cable, servicio que no usas nunca porque no estás en todo el día y cuando estás, solo ves canales de aire o Netflix o You Tubers(viajeros, obvio).

El ahorro es la base de la fortuna dicen y puede ser… me he asombrado de cómo, reduciendo los gastos hormiga, se pueden lograr muchas metas como por ejemplo viajar, si es lo que te apasiona. Hay que ser ordenado para que todo salga bien y eso a veces cuesta hasta lágrimas porque es muy estresante por momentos, pero les aseguro que vale la pena. ¡Valen la pena esos nervios en el estómago y él no dormir la noche anterior a tu primer viaje en avión, esa emoción cuando te subís por primera vez a uno, es indescriptible! ¡Todo es nuevo, todo es lindo, hasta la comida te parece rica! (¡bueno no es que sea fea, pero…es como de plástico, ja!)

¿Cómo empezamos? Allá por febrero del 2006 cumplimos nuestro 1er aniversario de novios y decidimos ir tres días a Atlántida, Canelones, un balneario en el interior de nuestro país, Uruguay, a unos 44 km de Montevideo. No es que decidimos ir allí porque nos gustaba mucho, sino porque era a donde nos alcanzaba el dinero. En otra oportunidad fuimos a Colonia un fin de semana, otro fin de semana a Piriápolis, otro y en baja temporada a Punta del Este, todo en Uruguay. Hasta que llegó el primer viaje internacional, cerquita, pero internacional al fin, nuestro destino: Buenos Aires, Argentina. Fue la primera vez de muchas, pleno invierno, mucho frío, viajamos con una promo de una página de descuentos, lo más baratito que encontramos, pero estábamos felices. De a poquito nos fuimos animando a más…llegó Floripa en Brasil y Bariloche en Argentina en el mismo año (¡una locura!) y así le fuimos agarrando el gustito y planificando 2 viajes por año siempre que podemos. Fuimos a Camboriú también en Brasil, a la Patagonia Argentina y llegamos al “fin del mundo en Ushuaia” y a Calafate, con su impresionante Glaciar Perito Moreno, Rio de Janeiro con su Corcovado y su “Garota de Ipanema” que tantas veces tarareamos y las hermosas playas de Buzios. Las impresionantes Cataratas del Iguazú y el mágico Norte Argentino con su gente linda y sencilla, con una cultura totalmente distinta a la que tenemos en la ciudad, de la cual aprendimos mucho gracias a una guía que ama lo que hace y se nota en sus relatos; porque sí, sepan que muchas veces, se necesita alguien que nos explique lo que estamos viendo, no todo se trata de ir de compras y sacar fotos lindas y cuando esa persona ama lo que hace se nota y la experiencia se vuelve inolvidable.

Ahorramos un poco más de un año y llegamos a la ansiada Europa, llegamos a París y les juro que se corta el aliento cuando ves la torre Eiffel por primera vez, cuando caminas por calles que tienen siglos de historia, ¡cuando conoces museos que fueron palacios de reyes, si!, esos que aparecen en los libros del liceo. Pasamos por Londres, ciudad abrumadora en todos los sentidos, donde todo funciona, donde todo es genial y no te alcanzan los días ni los ojos para ver y admirar, para terminar en un lugar, digno de un cuento: Brugge (Brujas, Bélgica), esa ciudad medieval donde inventaron las papas fritas, donde la cerveza viene cargadita pero como es Bélgica, hay que tomar igual aunque sea una vez para vivir la experiencia completa, esa ciudad donde el tiempo está como detenido, donde mires a donde mires, todo es lindo, sus cientos de puentes cruzando los canales, los cisnes que conviven con los tours en lancha, dónde las luces de los faroles nocturnos alumbran los adoquines y sentís que caminas en una película de época, sin dudas que esta ciudad enamora y emociona. Cruzamos la blanca Cordillera de los Andes para conocer Santiago de Chile y probar su jugo de mote con huesillo. Conocimos el Caribe y nos tocó descansar de verdad (y digo descansar de verdad, porque cuando uno anda viajando, quiere conocer todo y ver todo, se duerme poco y se camina mucho) una semanita en Punta Cana como reyes, para luego conocer la gran Ciudad de Panamá y su más grande obra de ingeniería, el Canal de Panamá, volvimos a Europa y otros lugares más.

Y así seguimos…planificando lo que pronto vendrá, porque todos hacemos planes para nuestro futuro, pero la verdad es que no sabemos si se podrán concretar, no sabemos lo que la vida nos tiene preparado y he aprendido que algunas cosas no las podemos manejar (por ej. una pandemia en este momento que nos obligó a parar), pero esto sí, podemos planificarlo, podemos hacerlo si queremos, solo hay que soñar y animarse. Es una elección de vida, para algunos incluso es una forma de vida, y los admiramos por tener la valentía de dejar de lado la seguridad de la rutina, el sueldo fijo de todos los meses y la comodidad de casa, aunque también confesamos, cada vez nos atrae más, cada vez nos pica más el bichito de largar todo y lanzarnos al mundo, pero todavía no nos animamos.

Bien dicen que los viajes se viven tres veces: cuando se piensan y se planifican, cuando se realizan y cuando se recuerdan, y es muy cierto, lo hemos comprobado, cómo también eso que dicen que es la mejor plata gastada. Un viaje te enseña, te pone a prueba, te hace ver con otros ojos lo grande que es el mundo y lo chiquito que somos nosotros en él, pero, sobre todo, te acerca a vos mismo.

¡Esperamos que les guste nuestro espacio que es también para ustedes, para que se animen a soñar y a concretar, para ayudarlos con sus dudas y sus planes o simplemente para compartir esto tan lindo que es conocer el mundo!

Nos pueden escribir a losviajesderana@gmail.com

Raúl y Ana

“RANA”


Comentarios